Mascarillas contra el coronavirus

Está claro que las mascarillas han venido para quedarse. Nos guste o no, tendremos que tomar conciencia de que va a convertirse en un complemento más para salir a la calle y, especialmente, para trabajar. Pero, ¿todas las mascarillas sirven contra el coronavirus? Pues dependerá de las circunstancias.
Vamos a ver que principalmente existen tres tipos de mascarillas contra el COVID-19: las higiénicas, las quirúrgicas y las autofiltrantes, según el Ministerio de Trabajo y Economía Social .
• Las mascarillas higiénicas no están diseñadas para proteger de ningún riesgo y no se recomiendan para situaciones que impliquen exposiciones a agentes de peligrosos. No se consideran Equipos de Protección Individual (EPI) ni producto sanitario y no cumplen ninguna normativa.


Según la norma UNE 0065:2020 “Mascarillas higiénicas reutilizables para adultos y niños. Requisitos de materiales, diseño, confección, marcado y uso”, la mascarilla higiénica está destinada a adultos y niños a partir de 3 años sin síntomas que no sean susceptibles de utilizar mascarillas quirúrgicas ni máscaras filtrantes de protección contra partículas, según las medidas establecidas en el documento técnico “Prevención y control de la infección en el manejo de pacientes con COVID-19” publicado por el Ministerio de Sanidad. De todas formas, su eficacia contra el contagio no está probada.
• Las mascarillas quirúrgicas sirven para evitar la transmisión de agentes infecciosos procedentes de la persona que la lleva puesta. Adicionalmente, las que lleven marcado IR pueden proporcionar protección frente a salpicaduras de fluidos potencialmente contaminados. Cumplen la normativa EN 14683:2019+AC:2019 . Se clasifican en categorías I, II y III.
Las mascarillas quirúrgicas no proporcionan un nivel fiable de protección frente a la inhalación de partículas, no se consideran EPI y son desechables. Son las recomendadas para evitar que contagiemos a los demás si tenemos el coronavirus, bloqueando la salida de las gotitas de saliva.


• Las mascarillas autofiltrantes se utilizan para proteger de la inhalación de partículas peligrosas a la persona que la lleva puesta. Cumplen la normativa EN 149:2001+A1 y se consideran un Equipo de Protección Individual (EPI). Pueden ser de tres tipos: FFP1, FFP2 y FFP3.

o FFP1 (filtro de partículas tipo P1): tienen una eficacia de filtración mínima del 78% y un porcentaje de fuga hacia el interior máximo del 22%. Suelen emplearse frente a partículas de material inerte, y no se recomiendan para uso médico.
o FFP2 (filtro de partículas tipo P2): tienen una eficacia de filtración mínima del 92% y un porcentaje de fuga hacia el interior máximo del 8%. Se utilizan frente a aerosoles de baja o moderada toxicidad.
o FFP3 (filtro de partículas tipo P3): tienen una eficacia de filtración mínima del 98% y un porcentaje de fuga hacia el interior máximo del 2%. Se utilizan frente a aerosoles de alta toxicidad.

Si se utilizan adecuadamente proporcionan un nivel aceptable de protección frente a la inhalación de partículas. No se consideran producto sanitario y pueden ser desechables o reutilizables (marcadas con la letra R).

Las mascarillas autofiltrantes pueden tener o no una válvula de exhalación para reducir la humedad y el calor dentro de la mascarilla, proporcionando una mayor comodidad al usuario y ofreciendo la sensación de una menor resistencia respiratoria. Estas mascarillas con válvula no deberían utilizarse en ambientes estériles, ni tampoco en el caso de pacientes infectados con COVID-19, ya que podrían transmitir el virus a través de la válvula, salvo en el caso de que la válvula estuviera protegida a diseñada para evitar dicha transmisión hacia el exterior. Estas mascarillas filtrantes FFP2 y FFP3 van a proteger al usuario frente a la infección COVID-19. Además, podrían evitar la transmisión desde el usuario hacia el exterior, en caso de que estuvieran diseñadas para ello. Deben reservarse para profesionales sanitarios que atiendan a personas infectadas por SARS-CoV-2, y en especial, las FFP3 para aquellas situaciones en las que se generen aerosoles que favorezcan el contagio, como en caso de intubación traqueal, lavado broncoalveolar, o ventilación manual.


Es importante tener en cuenta que no está probado que la mascarilla proporcione suficiente protección por sí sola para evitar el contagio por Covid-19, por lo que deben tomarse otras precauciones: especialmente, mantener la distancia de seguridad de 2m entre personas y combinar su uso con una buena higiene de las manos y otras medidas de prevención y control de las infecciones para evitar la transmisión del SARS-CoV-2 entre personas.


A la vista de que en los países asiáticos el uso de las mascarillas son utilizadas habitualmente y han disminuido los contagios de otros virus hasta la fecha, que un gran número de personas pasan la enfermedad asintomáticamente o con síntomas muy leves y que las mascarillas de tela reutilizables son fáciles de hacer, parece que éstas son una buena opción complementaria al resto de medidas recomendadas. Sin embargo, es necesario utilizarlas adecuadamente y tener especial cuidado al ponerlas y quitarlas, para evitar el autocontagio. Además, pueden crear una falsa sensación de protección, relajando el resto de medidas y no existe evidencia científica suficiente como para asegurar su protección frente al Covid-19. Otros puntos en contra del uso de mascarillas es que las personas mayores, los niños y las personas con problemas respiratorios no las toleran bien y existe un grave problema de abastecimiento de mascarillas en la actualidad.
Las mascarillas más recomendables para trabajar son las consideradas como EPI, las autofiltrantes. En el último mes, como es lógico, se ha priorizado el abastecimiento de centros sanitarios. Por lo que, frente a la gran demanda exigida, hay una gran escasez de mascarillas en el mercado. Los países productores no exportan, ya que también existe una gran demanda en sus propios países por parte de las autoridades sanitarias. La única solución posible es la fabricación nacional y sostenible de mascarillas reutilizables. Las desechables deben reservarse para ambientes sanitarios, que es donde realmente se necesitan. Muchas fábricas y talleres españoles se han dispuesto a fabricar mascarillas, pero están a la espera de ser certificadas por los laboratorios y, posteriormente, homologadas por el Ministerio competente. Es por ello, que nos encontramos ante un escenario desconocido, en el que no se encuentran mascarillas homologadas o están pendientes de homologación. Hay que tener en cuenta que tanto las certificaciones de laboratorio, como las homologaciones por parte del Ministerio, pueden tardar semanas e incluso meses. Encontrar mascarillas en Mallorca es todavía más difícil que en la península, ya que primero llegan allí y luego son enviadas a la isla, por lo que nos llegan más tarde y en menor cantidad.


En esta situación, desde Balear de Uniformes recomendamos la utilización de mascarillas reutilizables para trabajar, siempre y cuando se utilicen adecuadamente y se respeten las indicaciones de lavado y cuidado del fabricante, así como el resto de medidas recomendadas.


Si tenemos que priorizar, será mejor el uso de una mascarilla FFP2 que una FFP1. Pero ante la imposibilidad de encontrar este tipo de mascarillas EPI, deberemos utilizar mascarillas en proceso de homologación o bien de tipo quirúrgicas o higiénicas hasta que el mercado vuelva a estar abastecido.

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